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Intuiciones / HIDALGOS Y ARISTOCRATAS.
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VIRGENES

Textos de Ricardo Dubin /

cultura

HIDALGOS Y ARISTOCRATAS.

La caja de vino y la gaseosa sobre la mesa. Los tres

ebrios. Julio trataba de explicarse.



- Ser hidalgo es ser hijo de algo, ¿entienden? De

algo que uno hizo. Yo, que hago instrumentos. Vine de Abra

Pampa, ¿no? Nadie me conocía, pero soy alguien porque hago

cañas, anatas, quenas. Entonces soy alguien.



- Yo también, - agregó Norberto. - ¿O no hago nada?



Lo tomó del brazo. Quería ser conciliador.



- Vos también, pero sos aristócrata. – No estaba

seguro de haber dicho todas las sílabas. – Los hidalgos

somos respetados porque tenemos un oficio, vos también,

pero antes sos el hijo de don Guatara. Se te respeta

porque se conoce tu familia, gente de bien, ¿no? Que te

educaste en una casa. De mi no lo saben, por eso soy

hidalgo, pues.



- ¿Y Dubin?



- También.



- Si, - dije con esfuerzo.



- Es escritor. Todos pueden leer sus cosas en el

diario. Somos gente digna, respetada.



- Todos somos respetados.



- Un carajo, - se enojó Julio. – El mundo está lleno

de don nadies, ¿no?. Hay gente que trabaja pero no tiene

oficio. ¿Quienes son? Esperan los domingos. Cuando

trabajan se aburren porque no tienen oficio. Prefieren

descansar, porque cuando trabajan son nadie. Son esclavos.



- Nosotros no somos esclavos. – Se defendió

Norberto.



- No, yo tengo un oficio, hago instrumentos, Dubin

es escritor. Vos no necesitás porque sos hijo de don

Guatara. Los otros no son, ¿no? Son cuando descansan,

¿entendés? Vos sos siempre, yo soy siempre, Dubin es

siempre. Los que llegan con plata tampoco son.



- ¿Quienes?



- Los que llegan con plata. No son nadie. Gritan y

tienen plata y con eso hacen cosas, pero no son.



- Pero no son esclavos.



- Son esclavos de la plata y de los gritos.



- Mirá vos.



- Hacen hoteles pero no son nadie. Nadie los conoce.

¿Qué oficio tienen? Hacer hoteles, nada. Ni se sabe

quienes son sus padres. No son, son esclavos. Vos sos hijo

de don Guatara, sos aristócrata, se te respeta, yo hago

instrumentos, Dubin escribe.



- Mierda.



- Sin nosotros el mundo es una mierda, puros

esclavos que no son, salvo los domingos. Trabajan, no

hacen nada, lo que les mandan los jefes o la plata, lo que

les manda la plata. Sin nosotros no hay mundo, es una

mierda.



- ¿Y nuestros hijos? – Norberto estaba preocupado.



- Es una mierda. Pueden ser aristóc ratas. El chango

de Dubin puede ser hijo de Dubin, el mío puede ser hijo

mío, ¿no? Pueden convertirse en esclavos o tener un

oficio, ser aristócratas con oficio.



- Como yo, - dijo Norberto.



- Pueden irse a la mierda. En la mierda nadie sabe

quienes son y trabajan sin tener oficio, cuarenta horas

por día para emborracharse y no ser nadie, ¿entendés? Si

se van sin oficio van a ser don nadie, esclavos.



- Chu, - dijo Norberto.



- Depende de la educación.



- Yo eduqué mal a mi hijo.



- Mientras no se vaya, está bien, es un aristócrata.

Si se va es un don nadie. Por eso los aristócratas tienen

que darle un oficio a sus hijos, por si se van.



- Que mierda.



- Si.



- ¿Y los hijos de los esclavos? – Quiso saber,

aunque no era su problema.



- Pueden tener un oficio. Es difícil, los crían como

esclavos, ¿no? Ese es el problema, cada uno educa a sus

hijos como es.



- Yo lo eduqué para la mierda, la madre lo defendía.

Me salió para la mierda.



- Puede ser, pero es tu hijo. La tiene fácil, ¿y los

otros? ¿Qué le enseñan? Les dicen que son si tienen plata,

si trabajan cuarenta horas. Son nadie. Es difícil, cada

uno educa a sus hijos como es.



- Tienen que matar a los padres, - dije – se llama

parricidio.



Julio sonrió.



- Podría ser, pero no hay que llegar a tanto.



- Es una manera de decir. No digo matarlos matarlos.

Es una manera de decir.



- Pero no estaría mal.

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