Warning: reset() expects parameter 1 to be array, null given in /home/intuicio/public_html/andes/texto.php on line 40

Warning: Variable passed to each() is not an array or object in /home/intuicio/public_html/andes/texto.php on line 41
Intuiciones / FRAGMENTOS DE SEUDÓNIMO.
victrola
intuiciones.com.ar
s u m a r i o
Inicio
Genealogía del Diablo
Textos
El Suelo
Intuiciones
El Vuelo
Evangelios Paganos
Laberintos Humanos
Zambas de la Traición a la Patria
Tonadas
Miradas
Contacto
                                   
VIRGENES

Textos de Ricardo Dubin /

cultura

FRAGMENTOS DE SEUDÓNIMO.

El momento es cuando hay que decidir entre la literatura y

el suicidio.



*



He pasado cuarenta años de mi vida escribiendo y

reescribiendo sobre el destino trágico de Isidoro Cañones,

obra que nunca pude publicar porque Dante Quinterno me

negó los derechos a utilizar ese nombre. Esta experiencia

me conforma como escritor, obligándome a hacer este

collage de fragmentos.



*



Hay un whisky en la noche que es igual al olvido, el

próximo te regresa al cuerpo. (Este inicio del relato se

repite en varias versiones.)



*



El mismo tiempo de mi vida estuve buscando un seudónimo.

J.L.B. resultaba hasta que se lo desglosaba y tenía que

explicar que el mío era sin la s final. Un tiempo me

escondí tras la distensión de las mismas letras en José

Lezama Bianco, pero el doble apellido no me sentaba bien.

Finalmente opté por la palabra Seudónimo, así, con la

mayúscula inicial. De todos modos nunca pude publicar mi

obra.

Trasladé el protagonista a Mar del Plata, que le caía

bien. Fue el mismo año en que, siguiendo el guión de Un

Sueño Americano de Norman Mailer, Carlos Monzón empuja por

la ventana a Alicia Muñiz, y Alberto Olmedo hace caballito

en la baranda de un balcón hasta perder el equilibrio.

Publiqué esos dos fragmentos en una revista barrial

reduciendo su nombre a I.C., pensando que el escándalo se

iba a desatar por el tinte humorístico que tenían: I.C.

completamente borracho en un sillón le dice al abatido

boxeador, que toma conciencia del crimen, que más prolijo

que el asesinato de la esposa es seguir soltero (nadie

notaría que la paradoja repite al oráculo griego: lo mejor

es no haber nacido, pero si no se puede evitar, lo mejor

es una vida breve), y cuando juega a la sortija con la

bolsa de cocaína que Olmedo no puede alcanzar y por ello

trastabilla. De todos modos el problema lo tuve con un

grupo parroquial convencido de que el humor negro estaba

puesto en boca de Jesús Cristo (son sus iniciales en

latín), y estoy convencido de que el rumor lo echó a

correr Dante Quinterno.



*



Isidoro (dicho así puede no hacer referencia al rey de los

play boys) toma un taxi inmediatamente después de la frase

del último whisky. Amanece en la húmeda Buenos Aires y

comenta sobre el calor con el conductor, que dice salir de

la sartén para caer en el fuego: de noche es pizzero y de

día se cocina tras el parabrisas. Esas alusiones

demoníacas le llaman la atención cuando una ambulancia

rompe el embotellamiento. El taxi corre tras el surco que

deja la ambulancia, lo que no sorprende a un corredor de

picadas y un vivo capaz de tales trampas, hasta que

descubre que en su mano izquierda, en la que hubiera

jurado ver un pucho, hay un arma humeante. Balea el

neumático de la ambulancia que se estrella contra un

árbol. Isidoro desciende y ve que el enfermero está muerto

sobre el volante y que en sus espaldas tiene alas de ángel.

La trama es sencilla. Una viuda le ofrece toda su fortuna

si hace el amor con ella. El tema es que tiene SIDA por

culpa de las infidelidades del difunto, un rico hacendado

que antes de morir inyectó su sangre en el ganado para

esparcir la enfermedad y la muerte por vía del mercado de

Liniers. Isidoro vive sus últimos años de desenfreno hasta

que su tío lo amenaza con cortarle la mensualidad.



- Desherédeme si quiere, para lo que me resta de

vida tengo suficiente con lo que me dejó la viuda.



Cuando le detalla el pacto, el tío quiere saber si se hizo

el análisis.



- No hace falta, la viuda era insaciable.



El hecho es que no está enfermo y vive hasta la vejez

(algo indigno del personaje) siempre pensando que la

última aventura debe ser la póstuma. Queda sin dinero, y

las últimas escenas de la novela son los relatos de un

viejo zaparrastroso que recuerda sus años de juerga.

volver arriba
 

® 2006 - Derechos de autor sobre textos e imágenes, reservados y protegidos.

WebDesign: mancovsky
/ clases de percusión en buenos aires / Ashtanga Yoga / taller de percusión, clínicas de percusión, enseñanza todos los niveles /