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Intuiciones / ORALIDAD E IDENTIDAD.
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VIRGENES

Textos de Ricardo Dubin /

cultura

ORALIDAD E IDENTIDAD.

CONCEPTOS DE ORALIDAD E IDENTIDAD.



1. Llegar a la idea de que el relato es una

interpretación de la memoria, no sólo es comprender que en

su superficie se teje el rostro de la identidad, sino aún

poner en duda la necesidad de una hermenéutica ulterior.



2. Esta reducción de un acto primordial y

constituyente en el mismo nivel que otro de valor

desocultante, nos devuelve al seno de una sensación

infantil, que luego quisimos refutar, hacia la sabiduría

implícita en el cuento que el abuelo nos contaba antes de

dormir.



3. “...el vínculo fundamental que religa la filo-sofía

platónica con la sofía de las musas”, concluye Martín

Zubiría en su Platón y el Comienzo de la Filosofía Griega,

haciendo ver que el conocimiento filosófico parte de una

interpretación del mundo basada en el canto.



4. Cuando el relato no enmaraña ya su lana con la de

las cosas que nos rodean, cuando no se hunde en nosotros

como miedo, proyectamos tras él una sombra que tenemos por

su sentido.



5. La primera noción del sentido nos es dada en la

forma de la moraleja. Pero difícilmente el cuento de un

abuelo (que es sabio en el modo de saber contarlo) pueda

reducir sus enseñanzas a otras morales.



6. No es sino el miedo de saber al duende fuera de las

paredes de la casa, en la inmediatez de la noche, la

revelación de la incertidumbre, donde los dioses son aún la

expresión de la fuerza de las cosas.



7. Un narrador quebradeño me ha dicho que la

diferencia entre tantos cuentos que repiten la misma trama,

es el floreo.



8. El floreo no sólo marca las pautas individuales de

un contador en particular, sino las de la cultura que lo

atraviesa haciéndolo accesible a su auditorio.



9. Aún se acercará más al sentido de la tonada, como

posteriormente se definirá, cuando me diga que el floreo

también relaciona al narrador con el momento en que cuenta

el cuento, siendo distinto hacerlo en un velatorio, en la

noche en que regresan las almas o en una escuela.



10. El meollo del relato le cede su valor principal a

lo accesorio. La trama es una mera excusa para expresar los

detalles que nos identifican.



11. En la superficie de una ceremonia adscripta al

santoral católico, son los detalles de la oferta la

referencia a la comprensión del significado de los

símbolos.



12. En un baile con cuartos de corderos, en la

coreografía del samilante o en el sonido de la corneta se

leen los miedos que los promesantes negocian con sus

dioses, que en la ocasión, sin decir demasiado, llevan el

nombre de alguna imagen católica.



13. Pudo haberse dicho lo anterior así: una cultura

toma la trama como una mera excusa para expresar sus

particularidades en los detalles, pero de este modo podría

interpretarse una voluntad donde en realidad se encuentran

los límites propios para reinterpretar las tramas y los

símbolos adquiridos, como se dirá luego en una crítica al

concepto de resistencia.



14. Podría leerse mejor así: el floreo son los límites

de comprensión de una cultura al reinterpretar los símbolos

adquiridos.



15. Las posibilidades del conocimiento no corresponden

a una determinada cultura sino a la cultura como forma

natural que tiene el hombre de establecerse entre las cosas

construyendo un mundo.



16. El mismo sentido del floreo se le da a la tonada:

es la que identifica el tiempo y el lugar del canto

(específicamente de la copla).



17. Por una tonada se sabe si es copla de carnaval, de

pascuas, de pachamama o de todos santos; pero también se

sabe de donde viene el cantor, cual es su origen.



18. Al mismo tiempo, y porque el origen geográfico y el

momento no pueden sino expresarse en el cantor, tener buena

tonada hace referencia a la pericia del cantor, como el

floreo habla del buen relator.



19. Nací como el lirio en el jardín, se repite un poema

atribuido al Inca Pachakuti, y así fui criado. Y como había

de envejecer, envejecí, y como había de morir, así me sequé

y morí.



20. Porque nací como un lirio en el jardín (y no en el

monte), el segundo momento del desarrollo humano no se

expresa en la biologicidad del crecer, sino en el así fui

criado. Y el así fui criado no se nos aparece en la

escolaridad ni en la adquisición de conceptos, sino en los

relatos que nos enseñan a ordenar al mundo.



21. Al mismo tiempo se quita la reproducción en el

proceso humano, porque el así fui criado se reproduce en el

así crío a mis hijos.



22. No en los relatos en tanto que trama, sino por su

floreo y tonada. Las particularidades del así fui criado

responderán menos a la palabra que a la voz, y si en el

ámbito de las verdades tantos pueblos se definen por la

cultura de sus colonizadores, en el de los saberes actúan

como paganos sin discutir los signos del dogma sino

reinterpretándolos.



23. Defino lo pagano en el sentido de lo bárbaro: todo

lo ajeno al modo civilizatorio occidental (se convierte en

hereje desde que, incorporado al imperio, es una desviación

del dogma, aunque se mantiene pagano por ser visto por el

amo y verse a si mismo como otro).



24. Ferdindad de Saussure ha visto que “la palabra

objeto de préstamo no cuenta como tal desde el momento en

que se estudia en el seno del sistema; (y) sólo existe por

su relación y su oposición con las palabras a ella

asociadas, con igual derecho que cualquier otro signo

autónomo”, y en el modo de lo dicho: cuando es expresada

dentro de determinada tonada.



25. Arthur Danto: “El artista visionario Albert Robida

comenzó a publicar en 1882 la serie titulada Le Vingtieme

Siecle, con lo que pretendía reflejar cómo sería el mundo

en 1952. Aunque en ella aparecen numerosas maravillas

venideras (la telephonoscope, la televisión, máquinas

voladoras, metrópolis submarinas), la forma en que se

manifiesta gran parte de lo que se muestra hace que las

imágenes en si remitan inequívocamente a la época en que

fueron creados. Robida imaginó que habría restaurantes en

el cielo a los que los clientes llegarían en vehículos

voladores, pero estos comedores que se aventura a prever

presentan elementos ornamentales en hierro del tipo que

relacionamos con Les Halles y la Gare de St. Lazare, y se

parecen bastante a los barcos de vapor que surcaban el

Misisipi por aquellas fechas, tanto en sus proporciones

como en su calado decorativo.”



26. En los detalles es donde el relato, aunque el

relator pretenda hacernos (y hacerse) creer su pertenencia

al mundo evangelizado (o, en el caso de Robida: a su exacta

previsión del futuro), develan su profunda pertenencia

cultural. Robida no dejará de ser un escritor del siglo

XIX, como el relator del recuerdo popular no dejará de

pertenecer a su ámbito cultural, aunque se llenen la boca

con palabras que pretendan negarlo.



27. El sentido del relato no corresponde al ámbito de

las palabras sino al de la voz, porque dice más en la

tonada que en el signo. Y esa referencia se escapa del

juego de espejos que refleja palabras ajenas (que

superponen los míticos cacan o cumsa el quechua, y al

quechua el español, desdibujando el relato identitario),

porque lo que percibe quien así fue criado es el modo de

construir el mundo según su cultura.



28. Regidos por sistemas heredados de la dialéctica,

llamamos a este acto: resistencia de la cultura.



29. Un concepto más preciso debe limitarse a verla como

la define Rodolfo Kusch: “El sentido profundo de una

cultura está en que ésta puebla de signos y símbolos el

mundo. Y que este poblamiento es para lograr un domicilio

en el mundo a los efectos de no estar demasiado desnudos y

desvalidos en él”.



30. Lo que oculta esta pretendida resistencia es la

comprensión del signo en el sentido del sistema estudiado.



31. Y un sistema se rige menos por la oposición de

significados que por la tonada.



32. De ahí que la expresión política de un pueblo

(entendiendo por tal al que carece del poder administrador

de su lenguaje, aunque ejerciéndolo en la resignificación),

tiene históricamente menos que ver con aquello que

reivindica sus derechos que con lo que expresa su rencor.



33. Por ello ha dicho Sarmiento en su escrito sobre el

Chacho: “De estos resabios salió la montonera... un

alzamiento de campañas, que bien examinados en sus

localidades y propósitos, era casi indígena... Siempre que

usamos la palabra caudillo para designar un jefe militar o

gobernante civil, ha de entenderse uno de esos patriarcales

y permanentes jefes que los jinetes de la campaña se dan,

obedeciendo a sus tradiciones indígenas...”.



34. Lo ha dicho según estas premisas: “... pero al fin,

como siempre, triunfarán la civilización, el orden regular,

las leyes que nos ha legado la Europa.”, “... hay que

declarar ladrones a los montoneros, sin hacerles el honor

de considerarlos como partidarios políticos...”



35. Pero ha debido reconocer que “el sentimiento de

obediencia se transmite de padres a hijos, y al fin se

convierte en segunda naturaleza. El Chacho no usó de la

coerción que casi siempre los gobernadores cultos necesitan

para llamar a los varones a la guerra.”



36. Y ha escrito Juan Lavalle: “...Los triunfos de este

ejército no hacen conquistas sino entre la gente que habla:

la que no habla y pelea nos es contraria, y nos hostiliza

como puede. Este es el secreto origen de tantas y tan

engañosas ilusiones sobre el poder de Rosas que nadie

conoce hoy como yo... Les doy a nuestros abogados diez años

de tiempo para que acierten con este enigma.”



37. Y ha escrito Manuel Belgrano: “He andado los países

en que he hecho la guerra como un descubridor...”



38. Y luego, también en carta a San Martín: “...La

guerra no la ha de hacer usted con las armas, sino con la

opinión, afianzándose siempre en las virtudes naturales

cristianas y religiosas, pues los enemigos nos han llamado

herejes y sólo por este medio han atraído a las gentes

bárbaras a las armas, manifestándoles que atacábamos la

religión. Acaso se reirá alguno de este pensamiento, pero

usted no debe dejarse llevar por opiniones exóticas, ni de

hombres que no conocen el país que pisan.”



39. El domicilio construido tiene sus cimientos en la

tonada y el floreo, al menos para las culturas colonizadas.

Al menos para quienes ceden la administración de la cosa

pública (incluyendo el habla y la religión) en manos de las

instituciones del colonizador.



40. Pero la colonización se reproduce en todos los

ámbitos de la humanidad, pudiendo reducirse a un concepto

general de domesticación o civilización. Puede

emparentarse, con la debidas precauciones, con el concepto

marxista de ideología.



41. Los signos definidos por los administradores de la

sociedad no tienen el mismo significado para las

comunidades que los utilizan (aún perteneciendo a la misma

cultura), cuando estas deben colocar sus niveles de

interpretación fuera de la mesa de discusión del amo, en el

floreo y la tonada.



42. Cuando hablamos de los cimientos del domicilio nos

referimos a la hermenéutica preconciente, a los límites de

la posibilidad reinterpretativa implícitos en el relato

mismo. De no poder reconocer estos niveles de

interpretación, no podríamos explicar la subsistencia de

modos de construcción del mundo ancestrales, cuando sus

mismos componentes, en el plano de las palabras, se definen

según las del colonizador.



43. Para una comprensión americana de la historia

americana, para una interpretación de sus símbolos, no nos

resta sino regresar a la superficie del relato.

EL RELATO EN LA CIVILIZACION.



1. El relato nos devuelve al meollo de la

domesticación humana, y nos ofrece una relectura del

concepto de libertad en la tensión establecida entre el amo

y el esclavo.



2. Porque ese relato que arrulla el miedo como

reacción del auditorio, presupone la negociación de

civilización entre los hombres, delata la clave hegeliana

del sometimiento: el miedo de llevar la lucha hasta su

último extremo (la posibilidad de morir y la necesidad de

matar).



3. Pero a la vez introduce otro factor que consolida

la actitud del auditorio: el reclamo de un orden (que es a

la vez mandato y ordenamiento) para el desarrollo de la

vida humana, una necesidad básica de la vida cultural

(humana) que se potencia con cada nivel de confort

alcanzado.



4. Cada uno de esos niveles de confort delimita lo que

hace para cada cultura particular su si mismo como

civilización y lo otro como barbarie.



5. Los conceptos de civilización y barbarie son

móviles menos por la posibilidad del segundo de asimilarse

al primero que por el carácter autorreferencial de la

civilización en oposición a otras pautas culturales.



6. Examinemos las dos nociones de libertad tal como se

encuentran en el relato evangélico:



7. Una señal apunta hacia la pereza: vestir sin hilar,

comer sin cosechar, multiplicar vino, panes y peces no

fermentados, horneados ni pescados, no acumular para el

Sábado, expulsar a los mercaderes del templo



8. (esta última imagen se opone a la de la iglesia de

Copacabana, frente al lago Titicaca: una hilera de

tullidos, lisiados, mendigando bajo el sol del patio del

templo; pero los mercaderes ponen sus puestos fuera, en la

plaza, sobre la vereda de la calle).



9. El alma del esclavo añora los tiempos anteriores al

deber, el tiempo de jugar (echarse) en la vida cuando el

amo no está.



10. La otra es la cruz, porque el bruto fue

inmovilizado en el cepo para que olvide el reclamo de su

músculo (el signo de la libertad cristiana es el del

suplicio romano).



11. Tanto tiempo clavado en el madero, aprendió a

caminar como en dibujos egipcios.



12. Incorporamos el poder del látigo tanto que pudimos

despreciarlo (los bárbaros conquistan Roma).



13. La democracia del ciudadano es haberle dicho al

amo: no te necesito, yo sólo puedo darme orden (la orden y

el orden).



14. Y este es el segundo significado de la libertad,

conocido como superación dialéctica, opuesto al llamado de

los músculos.



15. Cuando el niño se va recortando de las cosas,

escucha el arrullo y la ley, la voz de la madre y del

padre, y cuando ya es algo distinto entre las cosas, se

descubre repitiendo la palabra con tonada ajena.



16. Domesticamos la papa y el maíz, la llama, y tras el

surco y el arreo, contando la historia de las gestas, nos

encolumnamos obedientes y, al fin, ciudadanos.



17. El amo desencarna para el ciudadano (dios, ley)

pero subsiste en los órganos que administran la cosa

pública y, desde la escuela, marcan los significados de las

palabras.



18. El esclavo tiene una necesidad pagana de que el amo

encarne en persona (el retrato de Rosas en los altares, la

beatificación de Evita, deificación del santoral), porque

en la resignificación del símbolo actúa, y en el acto crea

su mundo bajo la carpa del mundo del amo.



19. No es en la muerte del amo sino en la

resignificación de los signos que le impone donde se

humaniza, porque el valor significante de la palabra se lo

cedió al amo quedándose con el detalle (el floreo, la

tonada)



20. (y es por ello, por no poder ni querer hablar sino

con la palabra ajena ejercida en su tonada, por ceder la

palabra y quedarse con la voz, que su política se expresa

en el resentimiento, dejando que los discursos

revolucionarios sean patrimonio de los hijos díscolos del

amo).



CRISTIANISMO Y PAGANISMO



1. Si la herejía es la desviación del dogma, el

paganismo es la creencia ajena (plagada de diablos desde

que el demonio es el dios de los otros).



2. Pero la conversión del paganismo en herejía es la

acción de policía del dogma: sólo si se conquista al otro

para que caiga bajo el poder de mi ley puedo administrar

sus creencias.



3. El paganismo es siempre lo otro; la conciencia del

colonizado, desde que piensa con los signos del amo, se

piensa a si mismo como es pensado por el otro.



4. El catolicismo se ha vuelto pagano cuando los

colonizados se vieron a si mismos evangelizados, antes de

que poblaran con sus antiguos dioses los altares.



5. El paganismo del colonizado (que no se ha vuelto

herejía) es la conciencia (angustia) de ser el otro dentro

de la sociedad en que se vive,



6. por ello subsisten los rituales africanos en el

Brasil y la Pachamama en los Andes,



7. pero si uno pide a cualquiera de ellos que se

defina, dirá: soy católico.



8. Esta es la angustia que reclama la identidad, y tan

conciente es que busca en lo otro sus símbolos: en la

Quebrada de Humahuaca hay un reclamo constante y urgente

por conocer el significado de la iconografía rupestre



9. (reclamo que no se satisface, ni desde las ciencias

y sólo levemente desde la propia resignificación, porque

sus símbolos son siempre ajenos al relato recibido en la

infancia,



10. esto se relaciona con la prohibición que los

abuelos dan de pisar los antigales).



11. Se busca la identidad en el paganismo (en el

afuera) cuando está en el hogar en el que se vive como

extranjeros, en el que se es extranjero en el modo de haber

interpretado la palabra del amo según la tonada propia.



12. Pero la conciencia del colonizado está dada por la

idea de que la civilización es la del amo, y en el

discurso, aunque haya impotencia en los actos, se busca

hablar de la palabra del otro.



13. El pagano es aquel que no puede evangelizarse

plenamente porque se topa con su propia imposibilidad de

ser amo,



14. le da la espalda al amo en la forma del

resentimiento, porque no puede discutir dentro del ámbito

de la verdad-palabra.



15. De allí que ideas como república y socialismo sean

reflejos de la palabra ajena,



16. cuando se las resignifica plenamente, crean

revueltas sangrientas que fagocitan los conceptos-bandera,



17. cuando quedan en la superficie del discurso, todos

los actos políticos del colonizado tienden a integrarse a

un mundo en el que sigue siendo extranjero.



18. Toda referencia a lo originario es dada hacia la

imposibilidad de asimilación,



19. cuando la identidad está a flor de piel, en la

resignificación que construye un mundo dentro del mundo del

amo.







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