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Intuiciones / DEAR SISTER
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VIRGENES

Textos de Ricardo Dubin /

cultura

DEAR SISTER

Ay Virgencita santa

mamita lastimada

un viento de voces quiso

tenerte como cascada.



Al llegar a la ciudad

comprendí

el sentido

y corrí en la multitud

bajo la nieve

buscando el barrio

de inmigrantes.



Al fondo de la calle

humo negro al cielo

desde la ventana

y me detuve

sabiendo a inevitable.



La hermana

me había contado

los hechos de la infancia

perdidos

campo adentro

hacienda y piedra.



- Son hilos

en el aire

la maldad

y cuando las voces tejen

atrapa,

- y parecía ver

la envidia hecha tiento.



Apareció el santero

aquella vez

pesado andar

por el sendero.



Mamá encargó la imagen

y el hombre trabajó

para hacerla bella.



Horas la miraba

mi hermana

acariciando con los ojos

la faldita

cachetes de carmín

manitos blancas

que se juntaban

sobre el vientre.



No era menos que una santa

sentadita y pequeña

ante la inmensidad de una urna,

como si se perdiera

en la bienaventuranza ya,

inocente.



La bajamos

por estas mismas calles

hasta la iglesia

resplandeciendo

entre las otras imágenes.



Le cuento,

- y acomodó sus muslos

en la silla

dejando que la pollera

cayera como de agua.



Al santero

nadie lo vio llegar

nadie lo vio partir

sólo estuvo

armando la masa

pintando, tejiendo,

y la maldad

urdiendo ya

esa primera vez.



Para el año

mamá la soñó hablando.

En el pueblo veneraban

a Santiago

y Santiago conversaba

con la Virgen:



- Vení nomás,

son cosas de la gente

habladurías.



Al llegar la fiesta

mi hermanita lloraba:



- Nos quedemos,

nos quedemos.



Pero mamá

que hay que ir

y la imagen se cayó de lado

se rompiendo los cristales

de la urna

y la niña fue a alzarla

la llevó en sus brazos

como a un hijo

y dejaba en el suelo

la huella roja

de la herida.



- Ay Virgencita santa,

- le decía,

- ay mamita lastimada,

un viento de voces quiso

tenerte como cascada.



Días buscando en el cerro

hasta perder la esperanza

y nada, -

decía y miraba.



- Al fin,

bajo un árbol,

no la conozco,

era una mujer

hermosa.

Me sonreía

con la naturalidad

con que sonríe

el sayal.



Se puso de pie y se me acercó.



- Es tan fácil la belleza,

- dijo.



Después

las cosas pasaron

rápidas como el viento.



No tardó en enamorar

y en someter.

¡Cuantos por ella se perdieron!

Cuando se fue

no era inocente.

La gente se vuelve mala

del mismo modo

en que se ensucia.



- No es que fuera mala

hacía valer su belleza.

Cobraba

el derecho de mirarla.



Se fue como se van las aves.

Un hombre

que pudo no haber estado.

Dos años tardó en escribirme

y al recibir la carta

me leyeron el extraño:



- Dear sister,

llegué al land de los films, -

decía y me horrorizó, -

dijo su hermana.



Volvió una vez

para sentir el odio más atroz.

Era extraña

porque no nos decía feas

sino que pudimos ser hermosas,

- era tan fácil.



- Ese fue el resentimiento

más profundo,

viera.

No regresó más,

pero se llevó la imagen de María.



La hora que esperó el ómnibus

fue un aquelarre

miradas filosas.

Debe haberse marchitado algo

en esa hora.

Debe haber tragado hiel.



Quise conocerla:

kollita VIP

en las calles de New York.



La mujer gorda

su hermana

eternidad sentada

y limpia

que oye a mujeres

que regresan

con el ojo morado

y a muchachos bellos

que beben y se acaban

ve tejer

telarañas de mal

sobre la tierra



dijo:



- Vaya nomás,

si puede.

Va a llevar en la piel

el peso de todas

las miradas

y el rencor de Santiago.



No la comprendí

hasta bajar del avión

y tomar el taxi

hasta ese barrio

de olores sobrepuestos

comidas, niños, spanish.

Vi el humo negro

salir por la ventana

y corrí

los escalones de a dos, de a tres

hasta que la mesa era brasas

sahumando lentas.



Ella estaba tendida en la cama

intacta

hermosa

como la había imaginado.



Sobre el altar

la Virgen quieta

sonriendo

encinta y silenciosa.



Se oyeron sirenas

y al fin:



- La llaman

muerte latina.

Llegan cansados

encienden

una vela

y se echa a descansar.

El viento

y comienza a arder

la habitación

hasta que se asfixian

en su fe.



Luego

putas y mozos

de cada rincón

del Sur

alzándola

bella y milagrosa

para escandalizar

al progreso.

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